Las personas con hiperhidrosis transpiran más de lo normal, incluso en los días que no hace demasiado calor y aunque no realicen actividad física. Producen hasta cinco veces más sudor que el necesario para regular la temperatura del cuerpo, suelen manchar la ropa y su calzado y tener constantemente mojadas las axilas, manos y pies.
Se trata de una desregulación a nivel de las glándulas sudoríparas, que se distribuyen a lo largo de toda la superficie corporal, sin embargo su distribución es mayor en la zona de las axilas, y esta es la zona más comúnmente afectada. En segundo lugar se dan el caso de las palmas de las manos y plantas de los pies.
Lo más novedoso para el tratamiento de la hiperhidrosis es la aplicación de toxina botulínica, que ofrece excelentes resultados. La forma de aplicación difiere enormemente de la que se utiliza para eliminar arrugas. Hay diferencias tanto en la forma en que se aplica, la dosis y la distribución. Todo esto es lo que influye en el resultado final.