Es un procedimiento quirúrgico minimamente invasivo que consiste en extraer folículos pilosos de una zona de cuero cabelludo con cabello sano (zona donante) para implantarlos en áreas con calvicie o baja densidad (zona receptora).
Técnicas principales: La más común es la FUE (Extracción de Unidades Foliculares), donde se extraen los folículos uno a uno sin dejar cicatrices lineales. También existe la técnica FUSS (o “tira”), que extrae una banda de piel, aunque es menos frecuente hoy en día por la cicatriz que deja.
Duración: La cirugía suele durar entre 4 y 9 horas, dependiendo de la cantidad de folículos a trasplantar.
Resultados: No son inmediatos. El cabello implantado suele caerse en los primeros 3 meses (fase de “desierto”) para luego crecer definitivamente. Los resultados finales se aprecian entre los 12 y 18 meses.
Permanencia: El cabello trasplantado es genéticamente resistente a la hormona que causa la calvicie (DHT), por lo que suele durar de por vida.
Postoperatorio y Recuperación
Reposo: Se puede retomar la rutina habitual tras 3 o 4 días, evitando esfuerzos físicos intensos.
Cuidados: Durante las primeras semanas se forman pequeñas costras que se caen solas. Es crucial seguir las pautas de lavado específicas del cirujano.
Riesgos: Al ser una cirugía ambulatoria, los riesgos son bajos, pero pueden incluir inflamación temporal, picazón o pequeñas infecciones (foliculitis) si no se cuida adecuadamente.